jueves, 7 de diciembre de 2017

Un hombre corre


Apoyo la frente en la ventanilla de mi vagón y le veo en el andén de enfrente. Ha bajado la escalera mecánica a saltos y corre hacia un tren parado al final de la estación. Es un hombre corriente, nada llamaría en él la atención si no fuera por la urgencia que se le escapa por los ojos. Aprieta sobre su pecho una cartera de cuero y corre esquivando a los pasajeros que han bajado del convoy hacia el que se dirige.
Me pregunto qué llevará en la cartera. Tal vez el almuerzo que le prepara su mujer todas las mañanas o quizás sólo lleva la nota que ella le ha dejado hoy en la mesa de la cocina, junto al bocadillo, y en la que le anuncia que se ha ido para siempre. Por eso él corre, para alcanzarla y pedirle que no se vaya. Le prometerá, otra vez, que va a cambiar y le jurará que la quiere con locura, incapaz de reconocer que ese es el problema, su amor enfermizo que la asfixia.
El tren emite un pitido y las puertas se cierran. Él sigue corriendo y extiende un brazo, como si así pudiera agarrarlo y evitar su partida. Mi propio vagón también se mueve y, al pasar a su altura, digo adiós con la mano al hombre que sigue corriendo por el andén equivocado.


Coque Malla - "Lo intenta"

jueves, 23 de noviembre de 2017

Alma cándida


Warkick Goble


¿Oyes los tambores? Son del bosque furtivo; advierte a sus criaturas que va a borrar el camino del olvido y, si no regresas a tiempo, te quedarás en este lado para siempre. Vagarás por la senda de los remordimientos, sin llegar nunca al final, allí donde enterraste mis mortajas. Creo.


Carmen París - "Cuerpo triste"


jueves, 16 de noviembre de 2017

De guardia

 Imagen tomada de la web de Alberto Chimal


Dicen que el único que lo vio llegar aquella madrugada fue David, el de la panadería. Estaba metiendo una bandeja de bollos de crema en el horno cuando le llamó la atención una sombra  que se deslizaba junto al escaparate de su tienda. Salió a la calle y sólo vio a un viejo decrépito que se arrastraba sobre unas muletas.
Por la mañana, Jorge, el portero de la finca, se lo encontró sentado en los escalones del portal. Intentó ahuyentarlo, le amenazó, le insultó, le pegó, pero no se movió ni un centímetro. Los primeros vecinos que se lo encontraron, al salir a trabajar, también le recriminaron su presencia y le dieron empujones y alguna patada, pero él, sin abrir la boca, siguió mirando al frente, como si no ocurriese nada a su alrededor.
Cuando llegó la hora de ir al colegio, los chiquillos se rieron de él, le llamaron piojoso y le quitaron las muletas. Jorge les riñó, las recuperó  y se las dejó apoyadas en la pared porque, aunque bruto, era un tipo bondadoso.
Las vecinas salieron, como todos los días, a hacer la compra y le conminaron a cambiar de sitio porque aquella era una casa decente y él olía a mugre mezclada con vino.  La señora María, la viuda del abogado, al volver de la panadería, le ofreció un bollo de crema, pero él lo rechazó.
Ahí pasó toda la mañana y toda la tarde, sin que nadie fuera capaz de hacer que se levantara, ni siquiera don Fernando, el profesor, que se sentó junto a él e intentó sin éxito que le contara el porqué de su ocupación de las escaleras de la casa.
A la hora de cenar, Pedrito, el hijo bala perdida de los ancianos del sexto derecha, se paró frente al portal. Regresaba a casa, sin avisar, después de haber pasado cinco años en la cárcel provincial.  Pasó junto al mendigo y, sin cruzar ni una palabra con él, subió directamente a la azotea del edificio y se tiró.
Los sanitarios que acudieron a socorrerlo certificaron que había muerto en el acto. Nadie reparó en qué momento el viejo había abandonado el lugar. De él sólo quedaron las muletas, apoyadas en la pared.
Yo fui la única que lo vio todo desde la ventana de la cocina y nadie me creyó cuando conté que el pordiosero se había levantado sin dificultad y, convertido en una sombra, se había ido sin mirar el cuerpo de Pedro. 



Josh Rouse - "Quiet town"

jueves, 9 de noviembre de 2017

Callejón sin salida

https://issuu.com/elcallejondelas11esquinas/docs/el_callej__n_de_las_once_esquinas___b6c95d72f1a130



Los albatros apenas tienen fuerzas para levantar el vuelo sobre los acantilados desmoronados,  no cabe un grano más de sal en el océano moribundo y los sensores del hombre de hierro se fundieron hace tiempo sin encontrar la respuesta: por qué el ser humano no respetó las leyes de la Robótica.


Kraftwerk - "The robots"



jueves, 2 de noviembre de 2017

El oscuro brillo de la verdad

Vladimir Fedotko - "Evening by the fireplace"


Gracias a la divina providencia siempre me enamoro de hombres buenos, que me cuidan e intentan hacer de mí una mujer decente. Me esfuerzo por complacerles, pero el instinto es más fuerte que la voluntad y las cadenas. Por eso, no insistas, nunca pasearemos a la luz de la luna.
 


Sea Wolf - "You're a wolf"




http://www.cincuentapalabras.com/2016/12/sanitarium.html


Escrito para cincuentapalabras.com

jueves, 26 de octubre de 2017

El día que nació el vendaval


Maggie Taylor - "Burden of Dreams"

El día que se paró el mundo, subí al tejado y el humo que tiznaba mis rodillas se esfumó para siempre. 
Como el trino de los pájaros.
El día que enmudecieron los pájaros, extendí los brazos y se desprendieron las cortezas secas de mi piel. 
Como las hojas de los árboles.
El día que cayeron las hojas de los árboles renuncié al silencio y mi grito derribó muros. 
Como el viento.
El día que el viento abatió las paredes, las hojas del calendario salieron volando por encima de mi cabeza. 
Como las ranas.
Las ranas que se deslizaron sobre mi porvenir arrancado tallaron un nuevo mundo y, en la charca, todo fue astillas y vendaval. 
Como yo.


Amaral - "Hijas del Cierzo"